Protocolos de Descontaminación NRBQ (Manual operativo)

Una guía técnica con base en intervenciones reales, lecciones aprendidas y protocolos contrastados por organismos internacionales. Orientada a profesionales, opositores y ciudadanía formada.

Descontaminación NRBQ

En 1981, miles de familias españolas enfermaron de manera inexplicable tras consumir aceite de colza adulterado vendido a granel en mercados de barrio. Más de 800 personas murieron y otras 20.000 quedaron con secuelas permanentes. Los primeros intervinientes —médicos, enfermeros, bomberos— actuaron sin protección específica porque nadie había identificado aún el agente causal. El resultado: contaminación secundaria y una crisis sanitaria que tardó años en comprenderse del todo.

Ese episodio, conocido como el síndrome del aceite tóxico, marcó un antes y un después en la conciencia española sobre los incidentes de tipo NRBQ. Y demostró algo que los equipos de emergencias siguen repitiendo hoy: el mayor error no es no saber qué hacer, sino empezar a hacer cosas sin protección propia.

NRBQ es el acrónimo que agrupa los cuatro grandes escenarios de riesgo por agentes peligrosos:

  • Nuclear: exposición a material radiactivo de origen militar o energético
  • Radiológico: contaminación por partículas radioactivas dispersas (accidente o artefacto)
  • Biológico: virus, bacterias y esporas con potencial infeccioso o letal
  • Químico: gases, líquidos o sólidos tóxicos de origen industrial, accidental o intencionado

La descontaminación NRBQ no consiste solo en ducharse después de una emergencia. Es un conjunto estructurado de acciones que tiene un objetivo claro: reducir la exposición, evitar la propagación y facilitar que la atención médica posterior sea segura. Para la víctima, para el sanitario y para el entorno.

Una regla que cualquier experto NRBQ te dirá: los primeros 5 minutos tras la exposición son, con mucha diferencia, los más importantes. Lo que ocurra en ese ventana de tiempo determina la diferencia entre una contaminación superficial y una absorción sistémica irreversible.

Principios universales de intervención

2.1 La seguridad del interviniente no es opcional

Cuando en 1986 explotó el reactor número 4 de Chernóbil, los primeros bomberos en llegar al lugar lo hicieron sin trajes de protección adecuados. Creían que combatían un incendio convencional. De los 134 trabajadores y bomberos que recibieron dosis letales de radiación, 28 murieron en los primeros meses. No por falta de valentía, sino por falta de información y equipamiento.

La lección es directa: ninguna intervención justifica poner al interviniente en riesgo de contaminación sin equipo de protección individual (EPI) apropiado. En el ámbito NRBQ, esto no es una recomendación, es el principio fundacional de cualquier protocolo.

El EPI básico para intervención NRBQ incluye:

  • Traje estanco tipo Tychem® o Tyvek® según el nivel de riesgo
  • Guantes de nitrilo o butilo (doble capa en entornos biológicos)
  • Botas químicas de goma o PVC
  • Protección respiratoria: equipo autónomo (SCBA) en zona caliente, o filtro ABEK/P3 en zona tibia

El trabajo en binomio —nunca en solitario— no es burocracia: es la forma de garantizar que si algo falla con el equipo de uno, el otro puede actuar. Los equipos de la UME (Unidad Militar de Emergencias), creada en España en 2005, trabajan sistemáticamente con esta estructura en todas sus intervenciones NRBQ.

2.2 La organización del espacio salva vidas: las tres zonas

Uno de los errores más frecuentes en emergencias NRBQ —documentado repetidamente en estudios post-incidente de la OMS y de la OTAN— es que los intervinientes no establezcan el perímetro antes de actuar. La consecuencia directa es la contaminación cruzada: personas que llegan limpias salen contaminadas.

El modelo de tres zonas es el estándar internacional:

Codificación por colores NRBQ Zonificación del Incidente
ZonaTambién llamadaFunción operativa
CalienteZona de exclusiónÁrea contaminada. Solo acceso con EPI completo
TibiaCorredor de descontaminaciónAquí se descontamina antes de salir
FríaZona de apoyoSegura. Atención médica, mando, logística

El viento siempre manda. En incidentes químicos o radiológicos exteriores, la zona fría debe establecerse siempre en dirección contraria al viento. Un detalle que en los simulacros internacionales de la OTAN se repite en todos los briefings de operaciones NRBQ.

2.3 Tipos de descontaminación según el momento

No toda descontaminación es igual. Existen tres niveles según las circunstancias:

TipoMomento de aplicaciónNivel técnico
InmediataPrimeros minutos. Autodescontaminación o ayuda básicaBásica / rápida
OperativaEn escenario controlado por equipos especializadosIntermedia
CompletaCon instrumentación, duchas técnicas y verificaciónAvanzada / técnica

La descontaminación inmediata —quitarse la ropa, lavarse con agua— puede realizarla cualquier persona. La completa requiere equipos como los GIETMA (Grupos de Intervención en Emergencias con Materias Peligrosas) de los cuerpos de bomberos, que cuentan con duchas de campo, detectores y personal certificado.

Descontaminación Nuclear y Radiológica

3.1 Lo que la mayoría no entiende sobre la radiación

Hay un malentendido muy extendido, incluso entre profesionales: la idea de que si uno se «irradia», queda radiactivo para siempre. La realidad depende del tipo de exposición.

La radiación en sí (rayos gamma, neutrones) no convierte a nadie en fuente de contaminación. Lo que puede adherirse al cuerpo o la ropa son partículas radiactivas: polvo, aerosoles, fragmentos. Y eso sí puede retirarse. El objetivo de la descontaminación radiológica no es neutralizar la radiación —eso es físicamente imposible— sino eliminar el material radiactivo adherido antes de que sea absorbido o ingerido.

Un caso que ilustra esto mejor que cualquier manual: el accidente de Goiânia (Brasil, 1987). Una fuente de cesio-137 abandonada en un hospital demolido fue encontrada por chatareros, que la vendieron. El material brillaba en la oscuridad con un color azulado que atrajo la curiosidad de vecinos, incluidos niños. Resultado: 4 muertos, 249 personas contaminadas y 100.000 evaluadas. Muchas de las víctimas habían tocado el material y luego llevado esas partículas a sus casas, coches y ropa. Una descontaminación precoz y el simple acto de no tocarse la cara habrían cambiado el desenlace de muchos casos.

El accidente de Palomares (Almería, 1966) es el episodio radiológico más importante de la historia reciente de España. Un bombardero B-52 de las Fuerzas Aéreas de EE.UU. colisionó en el aire con su avión cisterna durante una operación de repostaje y se desintegraron sobre la localidad. Cuatro bombas de hidrógeno cayeron sobre suelo español. Dos de ellas se abrieron al impactar, dispersando plutonio y uranio sobre campos de cultivo. Los vecinos de Palomares no recibieron información clara durante días. El Ejército estadounidense retiró 1.750 toneladas de tierra contaminada, pero décadas después el debate sobre la descontaminación completa del área sigue abierto. En 2020, España y EE.UU. firmaron un acuerdo para finalizar la limpieza pendiente, un recordatorio de que las consecuencias de un incidente radiológico pueden durar generaciones.

3.2 Procedimiento operativo de descontaminación radiológica

Paso 1: Retirada de ropa exterior Este gesto, tan aparentemente simple, elimina entre el 80 y el 90 % del contaminante externo, según los protocolos publicados por el OIEA (Organismo Internacional de Energía Atómica). La técnica correcta es cortar la ropa hacia afuera o retirarla enrollando el tejido contaminado hacia adentro, evitando pasar prendas por la cabeza para no arrastrar partículas al cabello o la cara.

Paso 2: Lavado corporal Agua templada y jabón neutro, entre 3 y 5 minutos por zona corporal. Sin frotar con fuerza: el objetivo es arrastrar partículas, no abrir microlesiones en la piel que faciliten la absorción. Especial atención a pelo, pliegues y uñas.

Paso 3: Verificación con instrumentación Detector Geiger-Müller, dosímetros individuales y, si se dispone de ellos, portales de contaminación. Los equipos NRBQ del Servicio de Extinción de Incendios de Madrid y otras grandes ciudades cuentan con estas herramientas en sus vehículos especializados.

Gestión de residuos: La ropa y materiales retirados se clasifican como residuos radiactivos de baja actividad. Se almacenan en contenedores blindados o sacos de polietileno sellados hasta que la autoridad competente —en España, el CSNI (Consejo de Seguridad Nuclear)— gestione su traslado. Nunca al contenedor doméstico, nunca al alcantarillado.

Descontaminación Biológica

4.1 El agente que no se ve

En octubre de 2001, cartas con esporas de ántrax (Bacillus anthracis) comenzaron a llegar a redacciones de periódicos y despachos senatoriales en Estados Unidos. Cinco personas murieron. Diecisiete resultaron infectadas. El pánico fue desproporcionado respecto al número de víctimas, pero el impacto operativo fue enorme: el FBI procesó más de 600 escenas, miles de trabajadores postales fueron sometidos a quimioprofilaxis con ciprofloxacino, y decenas de edificios requirieron descontaminación química con dióxido de cloro.

Lo que aquellos sucesos dejaron en evidencia —y que los protocolos modernos incorporan— es que en el escenario biológico, la contención es la prioridad antes que la neutralización. Primero aislar. Luego descontaminar.

Los agentes biológicos más relevantes en contexto NRBQ incluyen:

  • Virus: Ébola, viruela, SARS-CoV-2 (el COVID-19 fue, de hecho, el mayor escenario de respuesta biológica de la historia moderna)
  • Bacterias: Yersinia pestis (peste), Bacillus anthracis (ántrax)
  • Toxinas: ricina, toxina botulínica

Durante la pandemia de COVID-19, las unidades NRBQ españolas —especialmente los equipos BIEM (Batallón de Intervención en Emergencias Militares) de la UME— realizaron miles de descontaminaciones de residencias de mayores, hospitales y espacios públicos entre 2020 y 2021. Fue la primera vez que España desplegó capacidad biológica NRBQ a escala masiva en territorio nacional.

4.2 Procedimiento de descontaminación biológica

Aislamiento del área: Control de accesos inmediato. En espacios cerrados, buscar crear presión negativa si hay ventilación artificial (el aire sale, no entra). En exteriores, cordón perimetral y gestión del flujo de personas para evitar que quienes salen del área contaminada entren directamente en zonas limpias.

Desinfección de superficies y equipos:

ProductoConcentraciónTiempo de contactoObservaciones
Hipoclorito sódico (lejía)0,1–0,5 %5–10 minEstándar para la mayoría de bacterias y virus con envoltura
Peróxido de hidrógeno0,5–3 %10 minEficaz frente a esporas. Usado en hospitales
Alcohol etílico70 %1 minSuperficies pequeñas, piel

El hipoclorito sódico fue el desinfectante de referencia en la respuesta al ébola en África Occidental (2014-2016), donde la OMS coordinó protocolos estandarizados para unidades de tratamiento en Guinea, Sierra Leona y Liberia. Allí se aprendió algo valioso: la concentración importa, pero el tiempo de contacto es igual de crítico. Aplicar el producto y retirarlo inmediatamente no sirve.

EPI recomendado: Mono impermeable, respirador PAPR (purificador de aire motorizado) con media mascara o máscara de gas completa, doble guante de nitrilo, protección ocular integral en caso de usar media máscara . El doble guante permite retirar el exterior contaminado sin descubrirse las manos.

Gestión de residuos: Bolsas biohazard de doble capa, cierre hermético, incineración controlada. Nunca compactar: la presión puede aerosolizar agentes patógenos.

Descontaminación Química

5.1 La amenaza que más víctimas ha causado en la historia moderna

El 20 de marzo de 1995, miembros de la secta Aum Shinrikyo introdujeron bolsas con sarín líquido en cinco líneas del metro de Tokio durante la hora punta. Perforaron las bolsas con la punta de sus paraguas y se bajaron en la siguiente estación. El resultado: 13 muertos y más de 5.800 afectados, de los cuales cerca de 1.000 presentaron síntomas graves.

Lo que ocurrió a continuación reveló una brecha crítica: los primeros en llegar —policías, sanitarios, pasajeros que ayudaban— también resultaron afectados porque el personal de emergencias no tenía formación ni equipo NRBQ. El sarín es un agente nervioso organofosforado que se absorbe por piel y vías respiratorias. Sin descontaminación previa de las víctimas, cualquiera que las tocara o estuviera cerca podía contaminarse.

Tokio 1995 cambió los protocolos de respuesta de emergencias en todo el mundo. Japón, Estados Unidos y la mayoría de países europeos revisaron a fondo sus capacidades de respuesta química urbana después de ese atentado.

Los tipos de agentes químicos con los que puede enfrentarse un interviniente NRBQ se clasifican así:

  • Gases tóxicos industriales: cloro, amoníaco (escenarios de accidente en fábricas o transporte)
  • Agentes nerviosos: sarín, VX, novichok (escenarios terroristas o militares)
  • Ácidos y bases corrosivas: quemaduras químicas, típico en accidentes industriales
  • Sustancias persistentes y oleosas: difícil eliminación, requieren absorbentes y detergentes

5.2 Procedimiento operativo de descontaminación química

Evacuación y ventilación inmediata: La primera acción no es descontaminar: es alejar a las personas del foco. En exteriores, alejarse de la nube de gas en dirección perpendicular al viento, no en contra ni a favor. En interiores, salir del edificio y no volver hasta autorización. Claro, aquí tienes un texto claro y breve:

Cuando hay una nube de gas o aerosol tóxico, el viento actúa como un “transportador” del agente. Si caminas en contra del viento, te enfrentas directamente a la nube y aumentas tu exposición. Si caminas a favor del viento, vas detrás de la nube y aún puedes inhalar gases. La forma más segura es moverse perpendicular al viento, alejándote de la nube lateralmente, donde la concentración es menor y el riesgo de contacto directo se reduce drásticamente.

Neutralización y limpieza:

Tipo de agenteAcción recomendada
Ácido fuerte (p.ej. ácido clorhídrico)Lavado abundante con agua durante al menos 20 minutos
Base fuerte (p.ej. sosa cáustica)Igual. El agua retira el agente antes de que penetre más
Agente nervioso (sarín, VX)Agua + jabón; absorber con tierra o material industrial
Sustancia oleosa / pesticida organofosforadoDetergente tensioactivo antes del agua; el agua sola no basta

Hay una regla que los equipos NRBQ repiten como mantra: el agua es universal, pero no siempre suficiente. En agentes oleosos o hidrófobos, el agua por sí sola hace que el agente se desplace por la piel sin eliminarlo. Necesitas un tensioactivo (jabón o detergente) que rompa la tensión superficial.

En el caso de los agentes nerviosos, el protocolo del atentado de Novichok en Salisbury (2018) —donde un exagente ruso y su hija fueron envenenados en el Reino Unido— volvió a poner en evidencia la importancia de la detección precoz. Las autoridades británicas tardaron horas en identificar el agente, lo que complicó enormemente la descontaminación de los entornos visitados por las víctimas (restaurantes, parques, hospital). La investigación posterior del UK Health Security Agency concluyó que la información clara y rápida a la población habría reducido la exposición secundaria.

Absorbentes y contención: Tierra, arena, material absorbente industrial o almohadillas desechables de derrames. El objetivo es inmovilizar el agente para que no se extienda. Luego, recogida en contenedores herméticos, etiquetado con tipo de agente y fecha, y nunca verter al alcantarillado sin autorización de la autoridad competente.

Autodescontaminación de emergencia: los primeros 5 minutos

Este apartado es probablemente el más importante del manual para el ciudadano no especializado. No porque sea el más técnico, sino porque es el único que puede aplicar antes de que llegue nadie.

Los datos son contundentes: retirar la ropa exterior en los primeros 60-90 segundos y lavar la piel con agua reduce la exposición a la mayoría de agentes en más del 80 %. Así lo recogen los protocolos de respuesta de emergencia de la FEMA (Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EE.UU.) y la Unión Europea en su guía CBRN para ciudadanos.

Pasos críticos (orden estricto):

  1. Salir del área contaminada — no detenerse a recoger objetos personales
  2. Retirar la ropa exterior — sin pasarla por la cabeza si es posible; enrollarla hacia adentro
  3. Colocar la ropa en bolsa de plástico hermética y doble — nudo o cierre bien sellado
  4. Lavar la piel expuesta con agua y jabón abundante — sin frotar en exceso desde arriba hacia abajo y nunca a la inversa.
  5. Cubrirse con ropa limpia — cualquier prenda interior o manta
  6. No tocarse la cara, los ojos ni la boca hasta haber lavado manos completamente
  7. Buscar asistencia médica profesional y comunicar el tipo de exposición si se conoce

Una precisión que muchos manuales omiten: el agua fría es preferible a la caliente en exposición a agentes volátiles, porque el calor dilata los poros y puede facilitar la absorción cutánea. Esta recomendación procede de los protocolos del NATO STANAG 2500 para descontaminación de combatientes.

STANAG 2500 era el manual de la OTAN que trataba los aspectos médicos de las operaciones defensivas NRBQ. Sin embargo, ya no está en vigor y ha sido sustituido por una serie de publicaciones más especializadas. Los protocolos actuales que cubren estos mismos aspectos están distribuidos en otros documentos de la OTAN, como:

AMedP-7Allied Joint Chemical, Biological, Radiological and Nuclear (CBRN) Medical Support Doctrine

AMedP-7.1Medical Management of Chemical, Biological, Radiological, and Nuclear (CBRN) Casualties

AMedP-7.1-1Medical Management of CBRN Casualties (Supplement)

AMedP-7.3Training of Medical Personnel for Chemical, Biological, Radiological, and Nuclear (CBRN) Defence

SRD AMedP-7.5-1Technical Reference Manual NATO Planning Guide for the Estimation of CBRN Casualties

AMedP-7.6Commander’s Guide on Medical Support to Chemical, Biological, Radiological, and Nuclear (CBRN) Defensive Operations

Gestión de residuos contaminados

Un aspecto que a menudo se trata como secundario y que tiene consecuencias graves si se hace mal. En el accidente de Goiânia mencionado antes, parte de la contaminación secundaria se debió a que residuos del material radiactivo fueron vendidos como chatarra o desechados sin control.

Las reglas básicas son:

  • Sellado doble con indicación de fecha, tipo de agente (si se conoce) y nivel de riesgo
  • Almacenamiento temporal en zona ventilada, aislada y señalizada
  • No quemar ni enterrar sin autorización: algunos agentes producen compuestos más tóxicos al arder
  • Esperar instrucciones de la autoridad competente: en España, el CSNI para residuos radiactivos, Ministerio de Transición Ecológica para residuos peligrosos químicos, y los servicios de salud pública para residuos biológicos

Tiempos críticos de respuesta

La gestión del tiempo en una emergencia NRBQ no es orientativa. Es determinante.

IntervaloAcción prioritariaPor qué es crítico
0–5 minRetirada de ropa, primer lavadoMáxima reducción de contaminación externa. Absorción sistémica aún mínima
5–30 minDescontaminación completa, atención médicaVentana óptima para antídotos en agentes nerviosos (atropina, pralidoxima)
> 1 horaEvaluación médica especializadaEl riesgo de absorción sistémica aumenta significativamente

En el atentado de Tokio de 1995, las víctimas que se quitaron la ropa y se lavaron antes de recibir atención médica presentaron síntomas significativamente menos graves que quienes esperaron pasivamente a ser atendidas. El análisis epidemiológico posterior, publicado en el Annals of Emergency Medicine, es uno de los estudios de referencia para los protocolos de respuesta química urbana actuales.

Recomendaciones de experto

Llevan décadas trabajando en esto equipos como los TEDAX-NRBQ de la Policía Nacional española, los grupos especializados de bomberos de las grandes ciudades, los equipos NRBQ del Ejército y la UME. Y hay algunas cosas que no siempre aparecen en los manuales técnicos:

Nunca actuar solo en escenarios de alto riesgo. No es una cuestión de heroísmo sino de física, si tu traje falla o sufres una exposición, necesitas a alguien que pueda actuar. El trabajo en binomio es la norma, no la excepción.

La comunicación es tan importante como la técnica. En Chernóbil, en Palomares, en el síndrome del aceite tóxico español: en todos esos casos, la desinformación inicial agravó la crisis. Los protocolos modernos incluyen gestión de comunicación como parte integral de la respuesta NRBQ.

Inspección cruzada obligatoria antes de abandonar zona caliente. Nadie puede verse la espalda del traje. El compañero verifica lo que tú no puedes ver.

Coordinar siempre con autoridades sanitarias y ambientales desde el primer momento. La descontaminación no termina en el escenario: los residuos, las personas expuestas y el entorno siguen siendo responsabilidad de una cadena institucional.

La regla universal que resume décadas de aprendizaje en campo: Retirar – Aislar – Lavar – Contener – Notificar.

Preguntas frecuentes

Acordeón NRBQ
¿Qué acción reduce más la contaminación inicial?
La retirada inmediata de la ropa exterior. Según el OIEA y numerosos estudios de campo, puede eliminar entre el 80 y el 90 % del contaminante externo en cualquier escenario NRBQ. Es la medida más coste-eficaz y la que puede realizar cualquier persona sin entrenamiento previo.
¿Es el agua suficiente para descontaminarse?
Como medida inmediata, sí, y es la recomendación universal para los primeros minutos. El agua templada con jabón neutro es eficaz para partículas radiactivas, muchos agentes biológicos y la mayoría de agentes químicos. Para sustancias oleosas o hidrófobas, el detergente tensioactivo previo mejora el resultado.
¿Se puede neutralizar o eliminar la radiación del cuerpo?
No. La radiación ionizante no se «neutraliza» con ningún lavado. Lo que sí puede retirarse es el material radiactivo adherido (polvo, aerosoles, partículas). Una vez absorbida una dosis de radiación, su gestión es médica: seguimiento, posible uso de quelantes en caso de contaminación interna, y tratamiento de efectos tardíos.
¿Cuándo es la intervención más crítica?
Los primeros 5 minutos. Esta ventana determina en gran medida la cantidad de agente que llega a absorberse sistémicamente. Actuar con rapidez —aunque sea de forma imperfecta— suele ser más efectivo que esperar para hacerlo perfectamente.
¿Hay diferencia entre contaminación y exposición?
Sí, y es una distinción clave. La exposición es la presencia de una fuente de riesgo en el entorno (una nube radiactiva, un gas tóxico). La contaminación es cuando el agente se adhiere o absorbe en el cuerpo. Puedes estar expuesto sin contaminarte (por ejemplo, irradiado brevemente por rayos gamma sin que quede material adherido). La descontaminación actúa sobre la contaminación, no sobre la exposición ya recibida.

Este manual está orientado a formación profesional, preparación de oposiciones a cuerpos de emergencias y comprensión general de los protocolos NRBQ, ya que se han seguido las directrices oficiales. Para intervenciones reales, seguir en todo momento las instrucciones de las autoridades competentes y los protocolos específicos de la unidad correspondiente.

Referencias principales: OIEA (Protocolos de descontaminación, 2018), OMS (Guidance for managing ethical issues in infectious disease outbreaks), FEMA (Personal Protective Actions for Radiological Incidents), NATO STANAG 2500 actualizado a «AMedP xxx», Annals of Emergency Medicine (Tokyo Sarin Attack, 1995), CSNI (Plan de Emergencia Nuclear, España).

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