La codificación por colores NRBQ es el sistema estandarizado por la OTAN (STANAG, FM 3-3, FM 3-11.4, AMedP-7.1/7.2) para identificar contaminación y organizar zonas operativas en incidentes nucleares, radiológicos, biológicos o químicos sin depender del idioma ni del texto, reduciendo errores bajo estrés del 23% al 2,7% en ejercicios documentados por el US Army Chemical Corps.

Por qué este sistema existe
En Palomares (1966), tras la colisión aérea que dispersó material nuclear sobre Almería, los equipos estadounidenses y españoles comprobaron algo incómodo: incluso personal entrenado necesitaba varios segundos para interpretar la situación leyendo. Entre 8 y 12 segundos en identificar correctamente el tipo de contaminación y su nivel.
En un incidente NRBQ, ese margen no es neutro. Son segundos de exposición, segundos de duda, segundos donde alguien puede cruzar una línea que no debe.
Durante la Guerra Fría, la OTAN entendió que el sistema debía ser:
- Universal (sin barreras de idioma).
- Visible en condiciones adversas (humo, lluvia, baja iluminación).
- Intuitivo bajo estrés fisiológico (visión túnel, taquicardia, deterioro cognitivo).
Los dos sistemas de codificación cromática NRBQ que no deben confundirse
Muchos artículos mezclan conceptos y codificacion de colores NRBQ. En doctrina OTAN / NRBQ son dos sistemas distintos:
- Marcadores de contaminación (identifican el tipo de amenaza).
- Zonificación del incidente (estructura la respuesta operativa).
Confundir ambos sistemas durante un despliegue compromete la seguridad de la operación, ya que la señalización de la amenaza y la organización del terreno cumplen funciones tácticas distintas
Sistema 1 – Marcadores de Contaminación OTAN (STANAG / FM 3-3)
Los marcadores OTAN son triángulos isósceles rectángulos mirando hacia abajo, aproximadamente 28 cm de base, colocados en el perímetro de áreas contaminadas.
Su función no es estética. Permiten que cualquier unidad aliada “lea” el terreno en una fracción de segundo.
Codificación oficial de colores
| Color | Tipo de agente | Qué indica en campo |
|---|---|---|
| Blanco (triángulo invertido) | Nuclear / Radiológico | Contaminación por radiación ionizante, explosión nuclear, bomba sucia o accidente radiológico |
| Amarillo (triángulo invertido) | Químico | Presencia de agentes nerviosos, vesicantes, asfixiantes o químicos industriales tóxicos |
| Azul (triángulo invertido) | Biológico | Agentes biológicos: bacterias, virus, toxinas o esporas en concentración peligrosa |
Información operativa incluida
En la cara frontal se anotan:
- Tipo de agente (si está identificado)
- Fecha y hora de detección
- Nivel de radiación o concentración
- Unidad responsable
Ejemplo de eficacia operativa del error civil al estándar militar
La importancia de los colores NRBQ se entiende mejor analizando incidentes civiles donde no se aplicaron. En 1987, en Goiania (Brasil), una cápsula de Cesio-137 fue extraída de un hospital abandonado. El material emitía un brillo azul intenso, lo que llevó a quienes lo encontraron a pensar que era un objeto valioso o sobrenatural.
La falta de señalización técnica permitió que el material circulara libremente: la gente se frotó el polvo radiactivo por la piel y lo compartió con familiares y vecinos. Los servicios médicos, al no contar con un perímetro visual ni información clara, trataron los síntomas iniciales (vómitos y quemaduras) como una infección tropical. El balance final fue de 4 fallecidos, 250 personas con contaminación interna y más de 100.000 ciudadanos monitorizados.
Si se hubiera aplicado el estándar internacional, el marcador triangular blanco (riesgo radiológico) habría establecido una barrera psicológica y técnica inmediata, impidiendo que el material saliera del foco inicial.
En ejercicios anuales como el Toxic Valley en Eslovaquia, se ha demostrado que los colores NRBQ eliminan las barreras del idioma. Equipos de muestreo de la República Checa pueden entregar materiales contaminados a laboratorios móviles estadounidenses sin necesidad de comunicación verbal. La etiqueta amarilla en el contenedor y el balizamiento triangular del terreno dictan el protocolo de seguridad de forma universal, garantizando que nadie manipule una muestra con un nivel de protección inferior al requerido.
Sistema 2 – Zonificación del Incidente NRBQ
La gestión de un incidente se basa en tres niveles de colores NRBQ que definen el riesgo y el equipo de protección necesario: la zona roja (caliente), la amarilla (templada) y la verde (fría)
| Color | Nombre técnico | Función | Quién entra |
|---|---|---|---|
| Rojo | Zona Caliente (Hot Zone) | Área de contaminación activa | Solo personal con EPP Nivel A o B |
| Amarillo | Zona Templada (Warm Zone) | Reducción de contaminación | Descontaminación, triaje inicial |
| Verde | Zona Fría (Cold Zone) | Área limpia de mando y apoyo | Logística, mando, ambulancias, |

Clean Dirty Line
Dentro de la zonificación por colores NRBQ, existe un punto crítico que a menudo se subestima: la Clean Dirty Line (CDL). Es la frontera física que separa la Zona Amarilla (contaminada) de la Zona Verde (limpia). Si esta línea no se gestiona con disciplina militar, el incidente deja de estar bajo control.
En términos operativos, la CDL es un «muro invisible». En el caos de una emergencia, es muy fácil que un enfermero, un policía o incluso un herido pase de una zona a otra sin completar la descontaminación. Si eso ocurre, la contaminación cruzada es inmediata.
- El efecto dominó: Si una persona cruza la línea con trazas de agente químico en sus botas, contamina la ambulancia. Esa ambulancia contamina las urgencias del hospital y, en cuestión de minutos, el hospital tiene que cerrar sus puertas, dejando de ser parte de la solución para convertirse en parte del problema.
- La regla de oro: Absolutamente nada —ni personas, ni camillas, ni siquiera un informe en papel— cruza de la zona amarilla a la verde sin pasar por el protocolo de descontaminación.
En el entrenamiento avanzado de los colores NRBQ, siempre se enseña una máxima: «Si la CDL falla, el incidente se expande». No es una advertencia teórica; es una realidad logística que ha colapsado servicios de emergencias enteros por un solo descuido en esta frontera.
⚠️ ¡Cuidado con la confusión de códigos! No hay que confundir la señalización táctica NRBQ con el Código de Colores para equipos de Emergencia – Organización Profesional. Aunque ambos usan colores, tienen objetivos totalmente distintos: mientras los colores NRBQ te dicen dónde puedes morir, los códigos de organización profesional sirven para gestionar equipos y logística. Nunca utilices estos últimos para delimitar zonas de peligro o podrías causar un accidente fatal.
Niveles de Protección EPP
El color de zona no es orientativo. Determina el mínimo nivel de protección obligatorio.
| Nivel | Zona habitual | Protección |
|---|---|---|
| Nivel A | Roja | Traje hermético Tipo 1A-ET, SCBA presión positiva, doble guante, botas integradas |
| Nivel B | Roja / Amarilla | Protección respiratoria máxima, traje no hermético resistente a salpicaduras |
| Nivel C | Amarilla | Respirador con filtros específicos, protección química media |
| Nivel D | Verde | Uniforme estándar, sin protección NRBQ |
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En el despliegue de los colores NRBQ, uno de los errores más graves en el ámbito civil es la gestión incorrecta de los Equipos de Protección Individual (EPI). No se trata de ponerse el traje más pesado «por si acaso», sino de ajustar la protección a la realidad del terreno.
- El riesgo del exceso: Sobredimensionar el equipo (por ejemplo, usar un Nivel A estanco cuando no es necesario) genera un estrés térmico brutal y reduce la destreza del especialista. En una Zona Amarilla, un equipo demasiado pesado puede causar un desmayo por calor antes de que el agente químico siquiera actúe.
- El riesgo de la presión operativa: Por el contrario, infradimensionar la protección por «prisa» o falta de recursos es una sentencia de muerte. En la Zona Roja, un error en la elección del filtro o del traje significa una exposición directa.
Para evitar esto, la doctrina OTAN no deja nada al azar. La elección del equipo bajo el sistema de colores NRBQ se basa en un análisis técnico de cuatro factores: el tipo de agente (identificado por el marcador), su concentración en el aire, cuánto tiempo persiste en el ambiente y, lo más importante, su vía de entrada al cuerpo (¿es letal por inhalación o basta un contacto con la piel?). Solo cruzando estos datos se decide qué nivel de protección permitirá cumplir la misión sin convertir al rescatador en una víctima.
Tip profesional: No sirve de nada conocer la zona si no llevas el filtro adecuado. La eficacia de tu protección depende de que el cartucho sea compatible con el agente detectado. Para no fallar en la elección, consulta nuestra Guía detallada sobre filtros NRBQ
Por qué confiamos en el color cuando el cerebro se bloquea
No es una cuestión de preferencia, es pura biología. En un entorno contaminado, el cuerpo entra en modo de «supervivencia», lo que desencadena fenómenos como la visión túnel y una caída drástica de la capacidad cognitiva. En ese estado, leer un cartel de advertencia es casi imposible.
La neurociencia confirma que el cerebro procesa la codificación por colores NRBQ por una vía mucho más rápida que el lenguaje escrito. Mientras que interpretar un texto requiere un esfuerzo consciente en la corteza prefrontal, identificar un color es una respuesta casi instintiva.
Los datos de los manuales de entrenamiento (como el FM 3-11.4) son contundentes:
- Con etiquetas de texto: Los especialistas cometen hasta un 23% de errores al identificar las zonas bajo presión.
- Con colores NRBQ: El margen de error cae estrepitosamente al 2,7%.
En una emergencia real, ese 20% de diferencia no es una estadística; es la diferencia entre un equipo que regresa sano a la Zona Verde y un equipo que comete un error fatal en la Zona Roja por no haber «leído» bien el peligro. El sistema no depende de idiomas ni de abreviaturas porque, en el momento crítico, el color es lo único que el cerebro no necesita traducir.
Los fallos críticos en la respuesta civil
En el ámbito civil, la falta de una doctrina estricta suele derivar en errores que comprometen toda la operación. No respetar los colores NRBQ no es un fallo administrativo, es una vulnerabilidad táctica que suele manifestarse de cinco formas:
Contaminación visual con señales industriales: Mezclar el diamante NFPA o etiquetas de transporte con la señalización táctica es un error común. La cartelería industrial indica qué hay en un contenedor; los colores NRBQ dictan dónde se puede pisar y dónde no. Confundirlos bajo estrés provoca errores de juicio fatales, ya que este es un idioma táctico internacional, no una sugerencia visual.
Desprecio del estándar internacional: Utilizar códigos de color arbitrarios o locales rompe la interoperabilidad. Si una unidad de refuerzo llega a la escena y no reconoce los colores NRBQ bajo la norma OTAN, la cadena de mando y seguridad se colapsa.
La CDL invisible: No señalizar físicamente la Clean Dirty Line (Línea Limpia/Sucia) es el error más grave. Sin una delimitación visual agresiva, el personal acaba trasladando partículas contaminantes de la zona amarilla a la verde por puro descuido.
Tránsito informal entre perímetros: Permitir que los intervinientes entren y salgan de las zonas sin pasar por los puntos de control. Si el flujo no sigue la lógica de los colores NRBQ, la zona fría deja de ser segura en cuestión de minutos.
Marcadores obsoletos: El riesgo NRBQ es dinámico. No actualizar los triángulos de señalización cuando la medición detecta que una zona se ha limpiado o que una nube tóxica se ha desplazado genera una «falsa seguridad» que puede ser letal.
Saber identificar la zona es solo el primer paso. Si te encuentras en una situación real sin equipo militar, el protocolo de actuación inmediata es lo que te mantendrá con vida. Hemos preparado una Guía de supervivencia ante un ataque químico con los pasos exactos que debes dar antes de que lleguen los equipos de descontaminación.

